07
El certificado de autenticidad:
garantizar el origen.
Hoy es posible acceder a obras de arte desde prácticamente cualquier parte del mundo. La digitalización y el crecimiento del comercio electrónico han ampliado de manera significativa las posibilidades de adquirir obra, generando un mercado más abierto y dinámico.
Sin embargo, esta misma apertura ha traído consigo nuevos riesgos.
En un entorno donde la oferta crece constantemente y los canales de venta se diversifican, garantizar la originalidad de una obra se convierte en una condición fundamental para cualquier adquisición responsable.
El certificado de autenticidad es, en este sentido, una herramienta indispensable.
Se trata del documento que respalda el origen de una obra y establece un vínculo directo entre el artista y la pieza. Su función no es únicamente acompañar la obra, sino otorgar certeza sobre su autenticidad dentro del mercado del arte.
¿QUÉ DEBE INCLUIR
UN CERTIFICADO DE AUTENTICIDAD?
CONTEXTOS ESPECIALES
Este punto es fundamental.
Ninguna galería seria debería certificar, en nombre propio, la autenticidad de una obra de un artista que no representa, ni asumir la validación de una pieza únicamente con fines comerciales.
En el caso de artistas fallecidos, la certificación puede recaer en fundaciones, instituciones o representantes legales autorizados, quienes cuentan con el respaldo jurídico y el conocimiento necesario para validar la obra. Este proceso suele implicar investigación adicional y contacto con archivos o museos que resguardan el legado del artista.
Además del certificado de autenticidad, en algunos casos es posible complementar la documentación con registros de procedencia, que permiten rastrear el recorrido de una obra a lo largo del tiempo —colecciones anteriores, exposiciones o publicaciones—, fortaleciendo así su legitimidad dentro del mercado.
Aunque en México no existe una regulación específica que norme la emisión de estos documentos, existe un consenso claro sobre los elementos que deben integrarlo.
Un certificado de autenticidad debe ser emitido por la galería, el estudio del artista o la institución correspondiente, y contener información precisa que permita identificar la obra de manera inequívoca:
-
Nombre del artista
-
Título de la obra
-
Ficha técnica (medidas, materiales, año, serie)
-
Imagen de la pieza
-
Fecha de emisión
-
Datos de contacto de la institución emisora
Sin embargo, existe un elemento que resulta determinante: La firma del artista.
El creador de la obra es la única figura que puede legitimar su autenticidad de manera directa. Si bien galerías, casas de subasta y representantes pueden emitir certificados en formatos institucionales, no están facultados para sustituir la validación del artista en obras de creadores vivos o en activo.
Adquirir una obra de arte implica, por tanto, asumir una responsabilidad.
Verificar la existencia y correcta emisión de un certificado de autenticidad no es un trámite menor, sino una condición esencial para garantizar la legalidad y el valor de la pieza.
Por ello, resulta fundamental realizar cualquier adquisición a través de canales formales: galerías, casas de subasta o representantes con trayectoria comprobable.
"En el arte, la confianza no es un complemento.
Es parte del valor".
_ NUUN
